lunes, 17 de febrero de 2014

LA NIEVE QUE TENÍA QUE VOLVER.

En el país de la nieve.
Todo demasiado deprisa; casi sin sentirlo. Carreteras conocidas que provocan un escalofrío distinto.
El duende en su bosque de aludes imprevisibles estará velando por los locos que se adentran en los dominios del frío. Igual fue un sueño y todavía no soy capaz de asumirlo.
En ocasiones una luz tan parecida a la de Astún, en donde reímos sin miedo a reírnos, me deja sin respiración; no quiero porque no debo, no debo porque no es justo, no es justo porque no hay culpa...sólo una sonrisa velada por un resplandor cegador.
"Nunca creas nada de lo que te diga una mujer cuando estás junto a su teta". Juego de tronos. Canción de hielo y fuego.


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